Roturas de menisco: tipos, causas y cómo identificarlas

Las roturas de menisco son una de las lesiones de rodilla más frecuentes, tanto en personas deportistas como en quienes simplemente llevan una vida activa. Aunque muchas veces se habla de “rotura de menisco” en general, lo cierto es que no todas las roturas son iguales, y entender sus tipos ayuda a comprender mejor qué está pasando y cómo tratarlo.

Tipos de rotura de menisco

Rotura vertical (o longitudinal): Es una rotura que sigue la forma del menisco, como si se abriera en paralelo. Es bastante común y, dependiendo del caso, puede tener buen pronóstico.

Rotura radial: Aquí la rotura va desde el borde hacia el centro, como los radios de una rueda.
Este tipo puede afectar más a la función del menisco, ya que interrumpe su capacidad de amortiguar.

Rotura en “asa de cubo”: Es un tipo de rotura más llamativa. Una parte del menisco se desplaza, como si fuera el asa de un cubo que se mueve. Puede provocar bloqueos en la rodilla (sensación de que no puedes estirarla o doblarla bien).

Rotura horizontal: Divide el menisco en una parte superior y otra inferior. Suele estar más relacionada con el desgaste y el paso del tiempo.

Rotura compleja: Cuando se combinan varios tipos de rotura en una misma lesión. Son más difíciles de tratar porque el daño es más irregular.

 

¿Todas las roturas son iguales de graves?

No, la gravedad depende de varios factores:

  • El tipo de rotura
  • El tamaño
  • La zona donde se produce
  • La edad de la persona
  • El nivel de actividad

Algunas roturas pequeñas pueden mejorar con tratamiento conservador (ejercicio, fisioterapia), mientras que otras pueden requerir cirugía.

 

¿Se pueden prevenir?

No siempre, pero sí puedes reducir el riesgo:

  • Fortaleciendo las piernas
  • Mejorando el control de movimientos
  • Evitando giros bruscos sin preparación
  • Calentando antes de hacer ejercicio

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