Los límites de tus hijos también los marcan los padres de sus amigos.
En consulta, un padre me decía que estaba teniendo dificultades para poner normas claras: la hora de llegada, el uso del móvil…
El motivo: sus hijos tienen amigos cuyos padres establecen reglas muy distintas. Y eso genera fricción.
La adolescencia es una etapa en la que los límites no solo vienen desde casa, también desde el entorno social.
La “cuerda” de los límites se tensa por dos extremos:
•Por un lado, los padres.
•Por el otro, los amigos.
Si los padres tensan demasiado, hay conflicto en casa.
Si el adolescente cede a su grupo, puede desdibujar sus propios criterios o asumir riesgos innecesarios.
Por eso es tan importante negociar límites con ellos, no solo imponerlos. El objetivo no es controlar, sino ayudarles a formar un criterio propio.
Y sobre todo, entender algo clave:
hay adolescentes que necesitan equivocarse para aprender, y otros que pueden prever las consecuencias antes de actuar.
Ambos caminos forman parte del aprendizaje. Lo esencial es estar ahí, acompañando, sin perder de vista lo realmente importante.
