Correr es una actividad sencilla y accesible para muchas personas, pero también supone una carga para nuestro cuerpo. Las lesiones relacionadas con la carrera pueden estar condicionadas por diferentes factores, como el entrenamiento, los antecedentes de lesiones, el descanso o las características individuales.
Por eso, más que hablar de errores que inevitablemente provocan una lesión, es más adecuado identificar algunos hábitos que pueden aumentar el riesgo cuando no se gestionan correctamente.
1. Aumentar demasiado rápido la carga de entrenamiento
Uno de los errores más frecuentes es aumentar de forma brusca los kilómetros, la intensidad o la frecuencia de los entrenamientos.
Cuando el cuerpo todavía no se ha adaptado a una determinada carga, introducir cambios importantes puede dificultar esa adaptación. La evidencia sobre la relación exacta entre aumentos de carga y lesiones no es completamente concluyente, pero diferentes estudios señalan que los cambios en el entrenamiento pueden formar parte de los factores relacionados con las lesiones en corredores.
Por eso, si quieres aumentar tu distancia o preparar una carrera, es recomendable hacerlo de forma progresiva y adaptada a tu nivel.
2. Ignorar las molestias y seguir aumentando el entrenamiento
No todas las molestias durante o después de correr significan que exista una lesión. Sin embargo, cuando aparece un dolor que persiste, empeora o modifica nuestra forma de correr, continuar aumentando la carga sin valorar qué está ocurriendo puede no ser la mejor opción.
Además, haber sufrido una lesión anteriormente es uno de los factores que se relacionan con un mayor riesgo de volver a lesionarse.
Escuchar las señales del cuerpo no significa dejar de correr ante cualquier molestia, sino saber cuándo conviene reducir la carga, modificar el entrenamiento o consultar con un profesional.
3. Dejar de lado la recuperación
Entrenar no consiste únicamente en acumular kilómetros. El descanso también forma parte del proceso de adaptación.
Dormir adecuadamente, alternar sesiones de diferente intensidad y dejar tiempo suficiente para recuperarse puede ayudar a gestionar mejor la carga de entrenamiento. La calidad del sueño también aparece entre los factores potencialmente relacionados con el riesgo de lesión, aunque la evidencia disponible todavía presenta limitaciones.
No se trata de descansar más por sistema, sino de encontrar un equilibrio entre entrenamiento y recuperación.
Correr más no siempre significa correr mejor
No existe una fórmula única para prevenir las lesiones al correr. La evidencia actual apunta a que intervienen diferentes factores relacionados con el entrenamiento, la salud, el estilo de vida y las características individuales de cada corredor.
Por eso, si estás aumentando tu volumen de entrenamiento, preparando una carrera o notas molestias que se mantienen, adaptar la carga a tus circunstancias puede ser más importante que seguir un plan genérico.
Correr de forma saludable no consiste únicamente en sumar kilómetros. También implica saber cuándo aumentar, cuándo reducir y cuándo dar tiempo al cuerpo para recuperarse.
En Health Valencia Academy trabajamos para que el entrenamiento y la fisioterapia se adapten a las necesidades de cada persona y a sus objetivos.
