Cuando pensamos en los beneficios del ejercicio, solemos asociarlos con la mejora de la fuerza, la resistencia o la condición física. Sin embargo, la actividad física también puede influir en el estado de ánimo, el estrés, el sueño y algunas funciones cognitivas. La Organización Mundial de la Salud señala que la actividad física regular puede mejorar la salud mental y el bienestar.
Pero ¿qué ocurre realmente en nuestro cerebro cuando hacemos ejercicio?
El ejercicio también es un estímulo para el cerebro
Cuando realizamos actividad física, el cerebro también responde al movimiento y a los cambios que se producen durante el ejercicio.
La actividad física puede favorecer procesos relacionados con la atención, la memoria y la concentración. Algunos beneficios sobre determinadas funciones cognitivas pueden aparecer incluso después de una sesión de actividad física.
Mantener una actividad regular también se relaciona con una mejor salud cerebral a largo plazo.
¿Por qué puede ayudarnos a sentirnos mejor?
Uno de los efectos más conocidos del ejercicio está relacionado con el estado de ánimo. La actividad física puede ayudar a reducir temporalmente las sensaciones de ansiedad y estrés y contribuir al bienestar psicológico.
Esto no significa que hacer ejercicio elimine el estrés o la ansiedad, pero sí puede convertirse en una herramienta más dentro de unos hábitos de vida saludables.
También puede influir en el sueño
Dormir bien es fundamental para el bienestar físico y psicológico, y la actividad física puede contribuir a mejorar la calidad del sueño.
El ejercicio regular puede favorecer un mejor descanso y, a su vez, dormir adecuadamente facilita la recuperación física y emocional.
¿Cuánto ejercicio necesitamos?
Las recomendaciones actuales para adultos indican realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o 75 minutos de actividad intensa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana.
No es necesario realizar entrenamientos muy exigentes. Caminar, correr, montar en bicicleta, nadar, practicar un deporte o realizar ejercicios de fuerza son diferentes formas de mantenerse activo.
El objetivo no debería ser entrenar más, sino encontrar una actividad que podamos mantener
La actividad física puede ser más beneficiosa cuando se adapta a las características, necesidades y preferencias de cada persona.
No todo el mundo necesita el mismo entrenamiento ni disfruta de la misma actividad. Encontrar una forma de movimiento que podamos mantener en el tiempo puede ser más importante que buscar siempre el entrenamiento más intenso.
El ejercicio no sustituye a la atención psicológica ni a otros tratamientos cuando son necesarios, pero puede formar parte de un enfoque integral de la salud.
Entrenar también es cuidar el cerebro
La relación entre ejercicio y salud mental demuestra que entrenar no consiste únicamente en mejorar nuestra condición física. Movernos de forma regular puede contribuir al bienestar emocional, favorecer el descanso y mantener determinadas funciones cognitivas.
Por eso, cuidar nuestro cuerpo y cuidar nuestra salud mental no son objetivos independientes. La actividad física puede ser una de las herramientas que conectan ambos aspectos.
En Health Valencia Academy entendemos el entrenamiento desde una perspectiva adaptada a cada persona y a sus objetivos, buscando que la actividad física forme parte de un estilo de vida saludable y sostenible.
