Ansiedad anticipatoria: por qué nos preocupamos por cosas que todavía no han pasado

¿Alguna vez has pasado horas pensando en una situación que todavía no ha ocurrido? Una conversación difícil, un examen o algo que podría salir mal. La ansiedad anticipatoria aparece cuando nos preocupamos por posibles acontecimientos futuros y empezamos a experimentar malestar antes de que sucedan.

¿Por qué nos ocurre?

La mente intenta anticiparse a lo que podría pasar para prepararnos ante posibles dificultades. El problema aparece cuando nos centramos en los escenarios negativos, imaginamos consecuencias que no podemos controlar y damos por hecho que ocurrirán.

Esto puede generar nerviosismo, dificultad para concentrarse, problemas para dormir o síntomas físicos como tensión muscular y molestias estomacales.

¿Cómo podemos gestionarla?

Aunque no siempre podemos evitar estas preocupaciones, sí podemos aprender a relacionarnos con ellas de otra manera:

  • Diferencia los hechos de las suposiciones. Pregúntate qué sabes realmente y qué estás imaginando que podría suceder.
  • Céntrate en lo que puedes controlar. En lugar de intentar prever todos los resultados, identifica qué puedes hacer en el presente.
  • Vuelve al momento actual. Presta atención a tu respiración, a lo que estás haciendo o a las sensaciones de tu entorno.
  • Acepta la incertidumbre. No necesitas tener todas las respuestas ni garantizar que todo saldrá bien para afrontar una situación.

¿Cuándo conviene pedir ayuda?

Si estas preocupaciones son frecuentes, afectan a tu descanso o interfieren en tu vida cotidiana, acudir a un profesional de la psicología puede ayudarte a comprender qué las mantiene y aprender herramientas para gestionarlas.

No todo lo que imaginamos va a ocurrir. Aprender a distinguir entre lo que está pasando y lo que tememos que pase puede ayudarnos a vivir con menos preocupación por el futuro.

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